Los Dogos y los Pumas

 


Hubo un equipo en Argentina que este fin de semana supo lo que quiso y al que no le importó el "qué dirán". Un equipo donde cada uno de sus integrantes sintió orgullo de todos sus compañeros. ¿Independiente, el líder del Apertura? No, si perdió ante Banfield aunque luego conservó la punta… ¿Boca, que si ganaba quedaba arriba? No, si fue a Rosario y perdió contra Newell"s y sigue siendo escolta. ¿River, el que le ganó heroicamente el jueves a Botafogo, por la Sudamericana? No, nada que ver, si ahora terminó empatando agónicamente con Central y no aprovechó esta jornada en la que todos "fueron para atrás…

Entonces, ¿de qué equipo hablamos? De uno que jugó con los dientes apretados, la pierna fuerte y el corazón valiente. Un equipo de "hombres", en el sentido corajudo de la palabra. ¿Los Pumas, el seleccionado de rugby que despachó a Irlanda y ya está en cuartos del Mundial de Francia? No, no se trata de los Pumas sino de los Dogos.

Sí, sí, señores… Los Dogos, el equipo argentino que se coronó campeón en el mundial de fútbol gay disputado en Buenos Aires. El evento contó con la participación de 28 equipos de todo el mundo y los Dogos vencieron en la final al último campeón, Stonewall, de Inglaterra, por 1 a 0.

Así, la comunidad gay tuvo aquí su cita futbolera y fue una verdadera fiesta. Era la primera vez que un evento de esta magnitud se realizaba en Sudamérica y por eso contó con el apoyo de la Subsecretaría de Deportes.

Aunque en algunos casos fue tomado en tono de burla, el tema se instaló en las mesas de café y en las reuniones de amigos. "Por lo menos salimos campeones mundiales de algo", "Si no es por los chicos del Sub 20 o por los gays, en fútbol ya no le ganamos a nadie" o "Basile y la selección deberían tener un poco del amor propio de los Dogos", fueron algunos de los comentarios.

Bromas al margen, los Dogos fueron merecidamente campeones. Jugaron nueve partidos y los ganaron a todos sin necesidad de llegar a los penaltis. El equipo dirigido por Néstor Gammella apenas recibió dos goles en todo el torneo, que fue organizado por la Asociación Internacional de Fútbol de Gay y Lesbianas (IGLFA) y recibió el apoyo del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La idea de este torneo –el primero se realizó en 1997 y ya tuvo como sedes a Amsterdam, Washington, Sydney, Boston, San Francisco y Chicago—es "fomentar el mundo gay utilizando el fútbol como vehículo".

En el "otro" fútbol, el más habitual, el de Messi, Agüero y compañía, siempre Argentina mira con asombro a Brasil. Esta vez, en este Mundial de fútbol gay, los argentinos contaron con la ayuda de un brasileño, Michael, que fue uno de los Dogos e hizo el gol de la final, jugada en el estadio de Defensores de Belgrano ante 2.000 espectadores.

Allí, con promotoras de "Travel Gay", banderas de la disco "Amerika" y del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) y entradas a 3 pesos (menos de un euro) se disputó la finalísima. No hubo hamburguesas ni choripan en los puestitos de venta, sino alfajores de maicena y tortas. Y no faltó la pelea nuestra de cada día en las gradas: "Vos sos homosexual y yo, puto… Esa es la diferencia", le gritó un plateista a otro, aunque la cosa no pasó a mayores.

Lo cierto fue que los Dogos fueron mejores que equipos como SAF-Gay (Argentina), Chile Deportes, el Tri-gay de México, Uruguay Celeste, Toronto Titans (Canadá), Philadelphia Falcons, Hot Atlanta (EEUU), Dublin Devils (Irlanda), Leftfooters, Leftlovers, Village Manchester (Gran Bretaña), St. Styrmir (Islandia) y Europa Mix.

El año que viene, la cita será en Londres. Se espera la participación de países como España, Francia e Italia. Allí, los campeones querrán demostrar que no son ningunos perros jugando. Y que, Dogo que ladra, también muerde.
(Miguel Bossio para El Mundo deportivo, 1 de octubre, 2007)